DOMINGO 18

Is 49, 3. 5-6
Él me dijo: “Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré”. Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. Él dice: “Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra”.


Sal 39
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. 
Esperé en el Señor con gran confianza, él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias. El me puso en la boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios. 
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. 
Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije: “Aquí estoy”. 
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. 
En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón. 
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. 
He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú lo sabes, Señor. 
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.


1Cor 1, 1-3
Pablo, llamado a ser Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, saludan a la Iglesia de Dios que reside en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos, junto con todos aquellos que en cualquier parte invocan el nombre de Jesucristo, nuestro Señor, Señor de ellos y nuestro. Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.


Jn 1, 29-34
En aquel tiempo, Juan vio acercarse a Jesús y dijo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. A él me refería, cuando dije:
Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo.
Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel». Y Juan dio este testimonio: «He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza en el Espíritu Santo”. Yo lo he visto y doy testimonio de que él es el Hijo de Dios».

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Análisis Individual de las Escrituras

1. Isaías 49, 3. 5-6: La Vocación Universal del Siervo

Este texto pertenece a los "Cánticos del Siervo de Yahvé". El profeta habla de un elegido por Dios desde el seno materno.

  • Significado: Dios declara que la misión de este Siervo (que el cristianismo identifica con Jesús) no es solo restaurar a las tribus de Israel (el pueblo judío). Es algo mucho más grande: ser "luz de las naciones".

  • Punto clave: La salvación que trae Cristo no tiene fronteras; es universal y alcanza hasta los confines de la tierra.

2. Salmo 39 (Litúrgicamente Sal 40): La Obediencia Perfecta

Nota: En la numeración moderna de la Biblia este es el Salmo 40, pero en la liturgia católica conserva la numeración antigua (39).

  • Significado: Este salmo es la respuesta del creyente (y proféticamente, del Mesías) a Dios. A diferencia de los sacrificios antiguos de animales, lo que Dios realmente desea es un corazón obediente.

  • Punto clave: La frase "Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad" resume la actitud de Cristo al encarnarse y la actitud que debe tener el cristiano.

3. 1 Corintios 1, 1-3: El Llamado a la Santidad

San Pablo inicia su carta saludando a la comunidad de Corinto.

  • Significado: Pablo establece dos cosas: primero, su autoridad viene de Dios ("llamado a ser apóstol por voluntad de Dios"); segundo, la identidad de los cristianos. No somos un club social, sino "santificados en Cristo Jesús".

  • Punto clave: La santidad no es solo para unos pocos elegidos, sino que es la vocación fundamental de todos los que invocan el nombre de Jesús.

4. Juan 1, 29-34: El Testimonio del Precursor

Juan el Bautista ve a Jesús acercarse y hace una de las declaraciones más importantes del Nuevo Testamento.

  • Significado: Juan señala a Jesús como el "Cordero de Dios que quita el pecado del mundo". Esta imagen evoca al cordero pascual (sangre que libera) y al Siervo sufriente de Isaías. Juan testifica que vio al Espíritu Santo descender sobre Él.

  • Punto clave: Jesús es identificado plenamente como el Hijo de Dios y la víctima sacrificial que trae la liberación definitiva del mal.


Significado en su Conjunto: Revelación y Misión

Cuando leemos estas cuatro escrituras juntas, el mensaje central es la Revelación de la Identidad de Cristo y nuestra Misión. Hay una progresión narrativa clara:

  1. La Promesa (Isaías): Se anuncia que vendrá alguien que será Luz no solo para Israel, sino para todo el mundo.

  2. La Actitud (Salmo): Esa persona (Jesús) viene con una actitud de obediencia total: "Aquí estoy para hacer tu voluntad".

  3. El Encuentro (Evangelio): Juan el Bautista nos muestra quién es esa persona: Jesús, el Cordero de Dios. Ya no es una profecía, es una realidad presente.

  4. La Consecuencia (1 Corintios): Dado que Jesús ha venido y nos ha santificado, nosotros (como Pablo y los corintios) somos ahora "llamados" a continuar esa misión y a vivir en santidad.

Resumen Espiritual: Dios tenía un plan universal desde el principio (Isaías). Ese plan se cumplió cuando Jesús, obediente al Padre (Salmo), se ofreció como sacrificio por nuestros pecados (Juan). Ahora, a nosotros nos toca reconocerlo, señalarlo ante los demás como hizo Juan el Bautista, y vivir de acuerdo a ese llamado (Corintios).