El que honra a su padre expía sus pecados y el que respeta a su madre es como quien acumula un tesoro.
El que honra a su padre encontrará alegría en sus hijos y cuando ore, será escuchado.
El que respeta a su padre tendrá larga vida y el que obedece al Señor da tranquilidad a su madre.
El que teme al Señor honra a su padre y sirve como a sus dueños a quienes le dieron la vida.
La ayuda prestada a un padre no caerá en el olvido y te servirá de reparación por tus pecados.
Cuando estés en la aflicción, el Señor se acordará de ti, y se disolverán tus pecados como la escarcha con el calor.
El que abandona a su padre es como un blasfemo y el que irrita a su madre es maldecido por el Señor.
Hijo mío, realiza tus obras con modestia y serás amado por los que agradan a Dios.
Sal 127
Dichoso el que teme al Señor.
Col 3, 12-21
Hermanos: Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección. Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias.
Que la Palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza. Instrúyanse en la verdadera sabiduría, corrigiéndose los unos a los otros. Canten a Dios con gratitud y de todo corazón salmos, himnos y cantos inspirados.
Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre.Los deberes familiares
Mujeres, sean dóciles a su marido, como corresponde a los discípulos del Señor. Maridos, amen a su mujer, y no le amarguen la vida. Hijos, obedezcan siempre a sus padres, porque esto es agradable al Señor. Padres, no exasperen a sus hijos, para que ellos no se desanimen.
Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta.
Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño». José se levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel. Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea, donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo que había sido anunciado por los profetas: Será llamado Nazareno.
Estas lecturas bíblicas no son una selección aleatoria; conforman la liturgia de la Fiesta de la Sagrada Familia (Ciclo A).
En conjunto, nos presentan un "plan maestro" divino para la vida familiar: equilibran los deberes prácticos (el cuidado de los padres), la actitud espiritual (las virtudes de la convivencia) y la realidad de las dificultades externas (la persecución y la protección).
Aquí tienes el significado desglosado de cada pasaje y su mensaje unificado.
1. El Análisis Individual
Eclesiástico (Sirácida) 3, 3-7. 14-17: El Deber de la Piedad Filial
Este libro sapiencial se enfoca en la sabiduría práctica. Este pasaje subraya la honra hacia los padres como un acto religioso, no solo social.
Significado: Establece que honrar al padre y a la madre es una forma de expiar los propios pecados y acumular "tesoros" espirituales.
Punto Clave: Hace un énfasis conmovedor en el cuidado de los padres en la vejez ("aunque pierda la razón, sé indulgente"). Nos recuerda que la familia requiere paciencia y sacrificio real, especialmente cuando los roles se invierten y los hijos deben cuidar a los padres.
Salmo 127 (128 en la numeración litúrgica actual): La Bendición del Hogar
Nota: En la liturgia, a menudo aparece como Salmo 128, que comienza "Dichoso el que teme al Señor". Si tu Biblia lo lista como 127, el mensaje es "Si el Señor no construye la casa...". Ambos convergen en lo mismo:
Significado: La familia próspera y en paz no es fruto solo del esfuerzo humano, sino de la presencia de Dios en el centro.
Imagen: Describe a la familia reunida alrededor de la mesa (la esposa como vid fecunda, los hijos como brotes de olivo), simbolizando la paz, la fecundidad y la alegría de la vida cotidiana bajo la bendición divina.
Colosenses 3, 12-21: El "Uniforme" del Cristiano en Casa
San Pablo describe cómo deben "vestirse" espiritualmente los miembros de una familia.
Significado: La casa es la escuela del perdón. Pablo lista virtudes específicas necesarias para la convivencia: misericordia, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia.
El Vínculo: Destaca que "el amor es el ceñidor de la unidad consumada".
Los Roles: Aunque utiliza lenguaje de su época sobre la sumisión, el mensaje radical cristiano es la reciprocidad: pide a los maridos amar a sus esposas (evitando la amargura) y a los padres no exasperar a los hijos. Transforma la jerarquía antigua en una relación de cuidado mutuo.
Mateo 2, 13-15. 19-23: La Sagrada Familia en Crisis
Este evangelio narra la huida a Egipto y el retorno a Nazaret.
Significado: Nos muestra que la "Sagrada" Familia no estuvo exenta de problemas políticos, peligro de muerte, migración forzada y miedo.
El Rol de José: Destaca la obediencia inmediata de San José para proteger a Jesús y María. Es el modelo de protector que actúa con prudencia y fe ante la adversidad.
Realismo: Dios no salva a la familia de los problemas, sino a través de ellos, manteniéndolos unidos en la dificultad.
2. El Significado en su Conjunto
Al leer estas escrituras juntas, emerge una visión teológica profunda sobre la familia cristiana: La familia como "Iglesia Doméstica".
Estas lecturas responden a tres preguntas fundamentales de la vida humana:
¿Cómo tratamos a nuestros mayores? (Eclesiástico): Con gratitud y reverencia, entendiendo que cuidarlos es honrar a Dios.
¿Cómo nos tratamos día a día? (Colosenses): Con perdón constante. La familia es el lugar donde nuestras debilidades reales chocan, y por tanto, donde más necesitamos "revestirnos" de paciencia y amor.
¿Cómo enfrentamos el mundo exterior? (Mateo): Unidos y obedientes a Dios. El Evangelio nos asegura que ser una familia de fe no garantiza una vida fácil (hubo un Herodes que quiso matarlos), pero la fe permite sobrevivir a las crisis y proteger la vida que Dios nos ha confiado.
En resumen: Estas lecturas nos dicen que la santidad no se encuentra en hacer cosas extraordinarias, sino en la calidad de las relaciones dentro del hogar: soportar los defectos del otro, cuidar al abuelo anciano, proteger a los hijos del peligro y mantener a Dios como el arquitecto de la casa.