Entonces el rey David fue a sentarse delante del Señor y exclamó: “¿Quién soy yo, Señor, y qué es mi casa para que me hayas hecho llegar hasta aquí? Y como esto te pareció demasiado poco, también le has hecho una promesa a la casa de tu servidor, para un futuro lejano. ¿Es esto lo que haces habitualmente con los hombres, Señor? Tú has establecido a tu pueblo Israel para que sea tu pueblo eternamente, y tú, Señor, eres su Dios. Y ahora, Señor Dios, confirma para siempre la palabra que has pronunciado acerca de tu servidor y de su casa, y obra conforme a lo que has dicho. Que tu Nombre sea engrandecido para siempre, y que se diga: ‘¡El Señor de los ejércitos es el Dios de Israel!’. Y que la casa de David, tu servidor, esté bien afianzada delante de ti. Porque tú mismo, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, te has revelado a tu servidor, diciendo: ‘Yo te edificaré una casa’. Por eso tu servidor se ha atrevido a dirigirte esta plegaria. Ahora, Señor, tú eres Dios, tus palabras son leales y has prometido estos bienes a tu servidor. Dígnate, entonces, bendecir la casa de tu servidor, para que ella permanezca siempre en tu presencia. Porque tú, Señor, has hablado, y con tu bendición la casa de tu servidor será bendita para siempre”.
Sal 131
Dios le dará el trono de su padre David.
Señor, Dios poderoso
de Jacob:
en favor de David
acuérdate de todos sus afanes
y de aquel juramento que te hizo.
Dios le dará el trono
de su padre David.
David juró al Señor:
“No he de entrar en la tienda
donde habito ni he de subir
al lecho en que descanso,
no habré de conceder sueño
a mis ojos
ni quietud a mis párpados,
hasta que halle un lugar
para el Señor,
una morada fija
para el Dios poderoso de Jacob”.
Dios le dará el trono
de su padre David.
Dios prometió a David
–y el Señor no revoca
sus promesas–:
“Pondré sobre tu trono
a uno de tu propia descendencia.
Dios le dará el trono
de su padre David.
Si tus hijos son fieles
a mi alianza
y cumplen los mandatos
que yo enseñe,
también ocuparán sus hijos
tu trono para siempre”.
Dios le dará el trono
de su padre David.
Esto es así, porque el Señor
ha elegido a Sión como morada:
“Aquí está mi reposo
para siempre.
Porque así me agradó,
será mi casa”.
Dios le dará el trono
de su padre David.
Mc 4, 21-25
En aquel tiempo, Jesús les decía: «¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es más bien para colocarla sobre el candelero? Porque no hay nada oculto que no deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!».
Y les decía: «¡Presten atención a lo que oyen! La medida con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía. Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene».
Mc 4, 21-25
En aquel tiempo, Jesús les decía: «¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es más bien para colocarla sobre el candelero? Porque no hay nada oculto que no deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!».
Y les decía: «¡Presten atención a lo que oyen! La medida con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía. Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene».