MARTES 13

Gal 5, 1-6
Hermanos: Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud. Yo mismo, Pablo, les digo: si ustedes se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada. Les vuelvo a insistir: todos los que se circuncidan, están obligados a observar íntegramente la Ley. Si ustedes buscan la justicia por medio de la Ley, han roto con Cristo y quedan fuera del dominio de la gracia. Porque a nosotros, el Espíritu nos hace esperar por la fe los bienes de la justicia. En efecto, en Cristo Jesús, ya no cuenta la circuncisión ni la incircuncisión, sino la fe que obra por medio del amor.


Sal 118
Señor, que me alcance tu favor. 
Señor, que me alcance tu favor, tu salvación, según tu promesa. 
Señor, que me alcance tu favor. 
No quites de mi boca las palabras sinceras, porque yo espero en tus mandamientos. 
Señor, que me alcance tu favor. 
Cumpliré sin cesar tu voluntad, por siempre jamás. 
Señor, que me alcance tu favor. 
Andaré por un camino ancho, buscando tus decretos. 
Señor, que me alcance tu favor. 
Serán mi delicia tus mandatos, que tanto amo. 
Señor, que me alcance tu favor. 
Levantaré mis manos hacia ti, recitando tus mandatos. 
Señor, que me alcance tu favor.


Lc 11, 37-41
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer. Pero el Señor le dijo: «¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia. ¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro? Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro.