Hermanos, sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente. Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría. Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras. Como dice la Escritura: El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente. El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia.
Sal 111
Dichoso el hombre honrado, que se compadece y presta.
Dichosos los que temen
al Señor
y aman de corazón
sus mandamientos;
poderosos serán
sus descendientes.
Dios bendice a los hijos
de los buenos.
Dichoso el hombre honrado,
que se compadece y presta.
Quienes, compadecidos,
prestan y llevan su negocio
honradamente
jamás se desviarán;
vivirá su recuerdo para siempre.
Dichoso el hombre honrado,
que se compadece y presta.
No temerán malas noticias,
puesto que en el Señor
viven confiados.
Firme está y sin temor
su corazón, pues vencidos verán
a sus contrarios.
Dichoso el hombre honrado,
que se compadece y presta.
Al pobre dan limosna,
obran siempre conforme
a la justicia;
su frente se alzará llena de gloria.
Dichoso el hombre honrado,
que se compadece y presta.
Jn 12, 24-26
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.
Jn 12, 24-26
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.