Él puso ante ti el fuego y el agua: hacia lo que quieras, extenderás tu mano.
Ante los hombres están la vida y la muerte: a cada uno se le dará lo que prefiera.
Porque grande es la sabiduría del Señor, él es fuerte y poderoso, y ve todas las cosas.
Sus ojos están fijos en aquellos que lo temen y él conoce todas las obras del hombre.
A nadie le ordenó ser impío ni dio a nadie autorización para pecar.
Sal 118
Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.
1Cor 2, 6-10
Hermanos, es verdad que anunciamos una sabiduría entre aquellos que son personas espiritualmente maduras, pero no la sabiduría de este mundo ni la que ostentan los dominadores de este mundo, condenados a la destrucción. Lo que anunciamos es una sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, que él preparó para nuestra gloria antes que existiera el mundo; aquella que ninguno de los dominadores de este mundo alcanzó a conocer, porque si la hubieran conocido no habrían crucificado al Señor de la gloria. Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman.
Dios nos reveló todo esto por medio del Espíritu, porque el Espíritu lo penetra todo, hasta lo más íntimo de Dios.
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, será condenado por el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, será condenado por el tribunal. Y todo aquel que lo insulta, será castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, será condenado a la Gehena de fuego. Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio. Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.
Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor. Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos. Cuando ustedes digan “sí”, que sea sí, y cuando digan “no”, que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.
Análisis individual de las lecturas
1. Eclesiástico (Sirácida) 15, 16-20: El poder de la libertad
Este texto del Antiguo Testamento es una defensa poderosa del libre albedrío.
El mensaje: Dios ha puesto delante de ti "fuego y agua", "vida y muerte". No somos títeres del destino ni víctimas de nuestras circunstancias.
Significado: La responsabilidad moral es nuestra. Dios nos da la inteligencia y la libertad para elegir el bien. No podemos culpar a Dios de nuestros pecados diciendo "Él me hizo así"; el texto aclara que Dios no manda a nadie pecar. La santidad es una elección consciente.
2. Salmo 118 (119): La Ley como camino de felicidad
El mensaje: "Dichosos los que caminan en la ley del Señor".
Significado: Este salmo responde a la primera lectura. Si en el Eclesiástico se nos da a elegir, el Salmo nos dice cuál es la mejor elección: la Ley de Dios. Pero no vista como una carga pesada, sino como una instrucción que da vida, paz y felicidad a quien la sigue con sinceridad.
3. 1 Corintios 2, 6-10: La Sabiduría de Dios
San Pablo habla de una sabiduría que no es de este mundo ni de los gobernantes terrenos.
El mensaje: "Ni el ojo vio, ni el oído oyó... lo que Dios ha preparado para los que lo aman".
Significado: La verdadera comprensión de la vida y de la ley no viene de la lógica humana o filosófica, sino del Espíritu Santo. Para entender lo que Jesús va a pedir en el Evangelio (que es muy exigente), necesitamos esta "sabiduría misteriosa" de Dios, porque para el mundo puede parecer locura o imposibilidad.
4. Mateo 5, 17-37: La plenitud de la Ley (Sermón de la Montaña)
Este es el corazón de las lecturas. Jesús declara que no vino a anular la ley antigua, sino a darle plenitud. Utiliza la fórmula: "Habéis oído que se dijo... pero yo os digo".
No matar: Jesús va más allá del acto físico. El insulto, la ira y el desprecio al hermano también matan el espíritu y la comunidad.
No cometer adulterio: No basta con no tocar; Jesús pide pureza de corazón. Mirar con deseo posesivo ya es corromper la relación.
El juramento: No hace falta jurar si uno es veraz. "Que vuestro sí sea sí".
Significado: Jesús elimina el legalismo (cumplir lo mínimo para "salvarse") e instaura la ley del corazón. Dios no quiere cumplimiento externo, quiere una transformación interior profunda.
Significado en conjunto: De la norma al amor
Si unimos las cuatro lecturas, el mensaje espiritual es una progresión clara sobre cómo relacionarnos con Dios:
La Capacidad (Eclesiástico): Tienes la libertad de elegir. Nadie te obliga a pecar; la decisión está en tus manos.
La Actitud (Salmo): Elegir el camino de Dios es elegir la felicidad, no la represión.
La Profundidad (Mateo): Esa elección no es solo cumplir reglas externas (no matar, no robar). Es mucho más exigente: es arrancar la raíz del mal (el odio, la lujuria, la mentira) de tu corazón. Es una ética de máximos, no de mínimos.
La Fuente (1 Corintios): Para poder vivir esta exigencia tan alta de Jesús (amar radicalmente, ser puro de corazón), necesitamos la Sabiduría y la fuerza del Espíritu Santo, porque con nuestras solas fuerzas humanas es imposible.
En resumen: Dios te ha hecho libre (Eclo) para que elijas amar no solo con hechos externos, sino con todo tu interior (Mateo), guiado por la sabiduría del Espíritu (1 Cor) para encontrar la verdadera dicha (Salmo).