MIERCOLES 6

Dt 4, 1-9
Moisés habló al pueblo y le dijo: Israel, escucha los preceptos y las leyes que yo les enseño para que las pongan en práctica. Así ustedes vivirán y entrarán a tomar posesión de la tierra que les da el Señor, el Dios de sus padres. No añadan ni quiten nada de lo que yo les ordeno. Observen los mandamientos del Señor, su Dios, tal como yo se los prescribo. Ya han visto con sus propios ojos lo que hizo el Señor en Baal Peor: él aniquiló a todos los que siguieron al Baal de Peor. Ustedes, en cambio, los que permanecieron fieles al Señor, su Dios, viven todavía. Tengan bien presente que ha sido el Señor, mi Dios, el que me ordenó enseñarles los preceptos y las leyes que ustedes deberán cumplir en la tierra de la que van a tomar posesión. Obsérvenlos y pónganlos en práctica, porque así serán sabios y prudentes a los ojos de los pueblos, que al oír todas estas leyes, dirán: “¡Realmente es un pueblo sabio y prudente esta gran nación!”. ¿Existe acaso una nación tan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros siempre que lo invocamos? ¿Y qué gran nación tiene preceptos y costumbres tan justas como esta Ley que hoy promulgo en presencia de ustedes?
Pero presta atención y ten cuidado, para no olvidar las cosas que has visto con tus propios ojos, ni dejar que se aparten de tu corazón un sólo instante. Enséñalas a tus hijos y a tus nietos.


Sal 33
Dichoso el pueblo que el Señor ha elegido. 
 ¡Aclamen, justos, al Señor, que la alabanza es propia de los rectos! Den gracias al Señor con la cítara, toquen para él con el salterio de diez cuerdas. Porque la palabra del Señor es recta y todas sus obras son fieles. 
Dichoso el pueblo que el Señor ha elegido. 
 El Señor ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su misericordia. ¡Teme al Señor, pueblo suyo, porque nada le falta al que lo teme! Los poderosos empobrecen y pasan hambre, mas los que buscan al Señor no carecen de nada. 
Dichoso el pueblo que el Señor ha elegido. 
 Vengan, hijos, escúchenme, les enseñaré el temor del Señor. ¿Quién hay que ame la vida y desee gozar de días felices? 
Dichoso el pueblo que el Señor ha elegido.


Mt 5, 17-19
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.