VIERNES 1

Ez 37, 12-14
Por eso, profetiza diciéndoles: Así habla el Señor: Yo voy a abrir las tumbas de ustedes, los haré salir de ellas, y los haré volver, pueblo mío, a la tierra de Israel. Y cuando abra sus tumbas y los haga salir de ellas, ustedes, mi pueblo, sabrán que yo soy el Señor. Yo pondré mi espíritu en ustedes, y vivirán; los estableceré de nuevo en su propio suelo, y así sabrán que yo, el Señor, lo he dicho y lo haré –oráculo del Señor–.


Sal 95
  Venid, aclamemos al Señor, todos los pueblos. 
Venid, aclamemos al Señor, todos los pueblos; aclamemos al unísono su nombre. 
  Venid, aclamemos al Señor, todos los pueblos. 
Porque grande es el Señor y digno de toda alabanza; es terrible su grandeza. 
  Venid, aclamemos al Señor, todos los pueblos. 
Entremos en su presencia postrados, arrodillándonos ante el Señor, nuestro creador. 
  Venid, aclamemos al Señor, todos los pueblos. 
Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. 
  Venid, aclamemos al Señor, todos los pueblos.


Rom 13, 11-14
Hermanos, Ustedes saben en qué tiempo vivimos y que ya es hora de despertarse, porque la salvación está ahora más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está muy avanzada y se acerca el día. Abandonemos las obras propias de la noche y vistámonos con la armadura de la luz. Como en pleno día, procedamos dignamente: basta de excesos en la comida y en la bebida, basta de lujuria y libertinaje, no más peleas ni envidias. Por el contrario, revístanse del Señor Jesucristo, y no se preocupen por satisfacer los deseos de la carne.


Lc 21, 29-33
En aquel tiempo, Jesús les hizo esta comparación: «Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro árbol. Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca. Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.